De acuerdo con la tradición copta, San Mena era un egipcio que fue martirizado en Frigia durante la persecución a los cristianos por Diocleciano. Originalmente soldado, dejó el ejército cuando comenzaron las persecuciones. Se retiró a un desierto donde tuvo una visión en la que se le dijo que sería martirizado, y que su martirio sería de una gran transcendencia. Un santuario se construiría en Egipto en su honor que atrajo a peregrinos de todo el mundo, dónde se contaba que se realizaban milagrosas curaciones.
Ruinas del antiguo Monasterio de Abu Mena que has venido siendo excavados desde 1905 por los arqueólogos egipcios y alemanes. Atacado por los beduinos y los árabes en la Alta Edad Media quedó ya desierto hacia el año 1000 d. c.

Mena entonces entró en el área de Kotiayón durante un festival y se declaró cristiano, después de lo cual fue arrestado y torturado después de ser decapitado. Antes de morir, rogó que su cuerpo fuera a Egipto para ser enterrado allí. El cuerpo fue tomado por los cristianos, y se lo dieron a un general del ejército frigio, Anastasio, quien había sido llamado a Egipto. Éste era reacio a enterrar el cuerpo, porque pensaba que le daba buena suerte. Finalmente no tuvo más opción, cuando el camello que lo transportaba no quiso ir más lejos. En el punto en el que fue enterrado, entre Alejandría y Wadi Natrun, nacían manantiales del suelo del desierto y los peregrinos empezaron a acudir allí para beberlas y ser sanados.
San Mena, cuya imagen es a menudo vista de pie entre dos camellos en los famosos frascos que los peregrinos asociaban al lugar, podría haber sido un jinete de camellos. Si éste era el caso o no , su asociación con los animales le llevó a ser considerado como el santo patrón de los mercaderes y camelleros.
San Mena es quí representado entre dos camellos, que supuestamente se arrodillaron ante él tras su milagroso transporte desde Asia Menor.
Entre los siglos V y VII una gran ciudad, Abu Mena, surgió de entre los manantiales.Dentro de la ciudad, el emperador bizantino Arcadio construyó una espléndida basílica sobre el sepulcro del santo, mientras que el emperador Zeno construyó un palacio cerca de la basílica y guarneció la ciudad para proteger a los peregrinos.
LOS FRASCOS DE LOS PEREGRINOS.
Cuando los peregrinos llegaban al lugar, para honrar al santo y ser curados de sus enfermedades, se llevaban a casa frascos de alfarería con las aguas curativas. Éstos se hacían en la región y se encontraban a menudo decorados con altorrelieves con la característica imagen de San Mena entre dos camellos.
Dichos frascos se han encontrado en todo el Mediterráneo y en otras partes del mundo cristiano, mostrando lo lejos desde donde podían llegar a venir los peregrinos para visitar el lugar. Muchos frascos fueron encontrados en este emplazamiento por el arqueólogo alemán Kaufmann en 1905.
EL FINAL DE ABU MENA.
La ciudad floreció tras su fundación, pero en el siglo VII fue atacada por las tribus beduinas y de nuevo más tarde por las fuerzas islámicas.Sus edificiosfueron desmantelados y sus elementos arquitectónicos llevados a El Cairo y Alejandría, e incorporados a los nuevos edificios de allí.

La ciudad de Abu Mena fue vista y descrita por un viajero árabe alrededor del 1000 d.c. Menciona los palacios, las esculturas y los santos iconos que vio, así como los famosos viñedos y jardines con sus almendros y algarrobos. Pero ya entonces la ciudad era fantasma, sólo habitada por merodeadores y bandidos.
EL REDESCUBRIMIENTO DE LA CIUDAD.
El lugar parece haber sido largamente evitado por los viajeros hasta el siglo XIX, cuando J.R. Pacho llegó allí en 1825.
Muy poco quedaba ya en aquellos tiempos, así que asumió que se trataba de ruinas romanas. Hasta que llegó Kaufman en 1905,ha sido exhaustivamente excavada. Han descubierto las ruinas de varias iglesias, un monasterio, un albergue de peregrinos, baños donde los peregrinos se podían sumergir en las aguas curativas, talleres de alfarería y hornos donde se producían los tarros para los peregrinos, cisternas, casas particulares, tiendas y dos cementerios.
Muchos de los hallazgos se pueden admirar ahora en El Museo Copto de El Cairo.