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Civilizacion egipcia Foro de la EGIPTOPEDIA sobre historia, arte y cultura del Antiguo Egipto; pirámides, momias, dioses ..

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Tell el-Amarna Iseth Civilizacion egipcia 4 31-05-2008 18:18:50

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  #11  
Antiguo 21-07-2008, 22:56:10
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El Canaán de los siglos XV al XI, según la cronología oficial de la arqueología, aunque estaba compuesto de pequeñas ciudades estado independientes entre sí, todas aquellas ciudades, todos aquellos pequeños reinos, formaban parte de la provincia egipcia, y en el caso que ahora nos ocupa los faraones gobernantes fueron Amenofis III y Amenofis IV o Akenatón, eso es lo que comprobamos gracias a las cartas de Amarna.
¿Qué mundo cananeo nos pintan las cartas de Amarna? Al parecer había rivalidades entre los pequeños reinos cananeos por ver quién de ellos se granjeaba antes o de mejor manera el favor del faraón. Mediante las cartas se acusaban unos a los otros ante el faraón, y luego volvían a escribir para defenderse, y el faraón parece que les contestó en más de una ocasión.
Las cartas de Amarna, un excepcional archivo diplomático conservado casi en su totalidad, han servido a muchos investigadores para realizar diferentes estudios históricos a raíz de lo cual han surgido ciertos enigmas. Por ejemplo, en muchas de las cartas se habla de unas gentes llamadas habirú. Cuando el rey de Jerusalén le habla de ellos a Akenatón le pinta verdaderamente un cuadro dramático: le dice que las tierras (los pequeños reinos cananeos) están todos perdidos, y que si no envía socorro no se salvará nada. Aquí pongo integra la carta de rey de Jerusalén dirigida a Akenatón:
Carta de Abdu-Heba de Jerusalén.
“Al rey, mi señor, dice; Así Abdu-Heba, tu siervo. A los dos pies del rey, mi señor, siete veces y siete veces caigo. ¿Qué hice al rey, mi señor? Me culpan ante el rey, mi señor, diciendo: "Abdu-Heba se ha rebelado contra el rey, mi señor". He aquí, en cuanto a mí, no fue mi padre, ni mi madre, quien me puso en este puesto; ¡el brazo del poderoso rey me condujo a la casa de mi padre! ¿Por qué iba a cometer una transgresión contra el rey, mi señor?. Mientras el rey, mi señor, viva, diré al comisario del rey, mi señor: "¿Por qué favoreces a los hapiru y te opones a los gobernadores?" Y así soy acusado en presencia del rey, mi señor. Porque se dice: "Perdidas están las tierras del rey, mi señor". Así se me infama en presencia del rey, mi señor! Pero sepa el rey, mi señor, que cuando el rey estableció una guarnición, Yanhamu se apoderó de todo, y ... la tierra de Egipto... ¡Oh rey, mi señor, no hay tropas de guarnición aquí! ¡(Por consiguiente), cuide el rey de su tierra! ¡Cuide el rey de su tierra! Todas las tierras del rey se han rebelado; Ilimilku (2) causa la pérdida de todas las tierras del rey. Cuide el rey de su tierra! Repito: "Permítaseme entrar a la presencia del rey, mi señor, y déjeseme ver los dos ojos del rey, mi señor". Pero la hostilidad contra mí es recia, y no puedo entrar a la presencia del rey, mi señor. Quiera el rey enviarme tropas de guarnición, a fin de que pueda entrar y ver los dos ojos del rey, mi señor. Tan cierto como que el rey, mi señor, vive, cuando los comisarios vengan, diré: "¡Perdidas están las tierras del rey' ¿No me oís? ¡Todos los gobernadores están perdidos; el rey, mi señor, no tiene un solo gobernador!" Vuelva el rey, su atención a los arqueros, y envíe el rey, mi señor, tropas de arqueros, pues el rey carece de manos. Los hapiru saquean las tierras del rey. Si hay arqueros (aquí) este año, todas las tierras del rey permanecerán (intactas); pero si no hay arqueros, las tierras del rey, mi señor, se perderán!
Al escriba del rey, mi señor: Así Abdu--Heba, tu siervo. Presenta palabras elocuentes al rey, mi señor. ¡Todas las tierras del rey, mi señor, están perdidas!.”
El cuadro que pinta Abdu-Heba de Jerusalén es insistentemente dramático. Relaciona a los habirú con la posible pérdida de las tierras (los pequeños reinos individuales de Canaán), en las demás cartas se menciona muchas veces más a los habirú.
Algunos expertos han creído que estas referencias a los problemas que causaban los llamados habirú, en realidad era la conquista de Canaán a cargo de los israelitas después del éxodo, pero otros expertos han rechazado esa idea, porque después de un análisis de las cartas de Amarna se ha visto que en cualquier caso lo que los habirú hacían eran simples correrías y no guerras de conquista general. Entonces, el rey Abdu-Heba de Jerusalén estaba exagerando mucho su informa al faraón Akenatón, ¿por qué lo haría? ¿Por qué estaba diciendo que todos los pequeños reinos cananeos estaban en peligro de perderse? ¿Y por qué se refirió a todas las pequeñas ciudades estado y no solo a la ciudad sobre la que él estaba reinando, siendo que al parecer había rivalidades entre una ciudad y otra ciudad? ¿Qué le importaría al rey de Jerusalén si una ciudad rival era saqueada por los habirú o por quienes fueran? ¡Miedo! Miedo es la palabra. ¿Pero qué podía provocar ese miedo? Fuera como fuera, el socorro que Abdu-Heba y otras ciudades estado de Canaán le pedían a Akenatón no se puso en marcha, no hay constancia de ello. Puede que las caravanas de mercaderes que iban y venían con regularidad de norte a sur y viceversa hicieran los viajes sin serios contratiempos, puede que estas caravanas no dieran malos informes, parece que todo se fuera sucediendo con la normalidad de siempre. ¿Significa esto que en alguna parte de Canaán no sucedían cosas alguna vez?
Otra carta de Labayu, rey de Siquem, al faraón Akenatón, y una segunda carta del rey Abdu-Heba a Akenatón nos pueden iluminar más. Siquem se encuentra unos 30 kilómetros al norte de Jerusalén, por lo tanto muy cerca uno del otro. Pero antes de publicar estas cartas y añadir los comentarios quiero contarles otra historia, una historia registrada en la Biblia que creo complementa la información de las cartas de Amarna.
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  #12  
Antiguo 22-07-2008, 23:50:04
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Tia, no habia leido antes este post pero te tengo que felicitar, esos apuntes son muy interesantes y muy completos, los estuve leyendo un poco...
Y luis, como siempre muy interesantes tus aportes y tu punto de vista...

Saludos!!!!!!
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"Tutankamón:que tu Ka viva, que cumplas millones de años,tú que amas a Tebas, sentado con el rostro hacia el viento del norte, viendo tus dos ojos la felicidad."
"Estoy vivo. Me siento fuerte. He despertado. Mi cuerpo no sera destruido en esta tierra eterna." (Resurreción del difunto)
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Antiguo 23-07-2008, 08:37:55
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Los datos históricos de fuentes ajenas a la Biblia son escasos y a veces confusos, y por otro lado algunos creen tener motivos para mirar con cierta aversión los informes de la Biblia, pero si superamos las reticencias y unimos las diferentes fuentes de información antiguas, tal vez consigamos una visión más amplia y agradecida de la historia.
Ahora tenemos que en Egipto está gobernando el faraón Amenofis IV y aparentemente Canaán, que en esos instantes era una provincia egipcia, está como poco atendida por los egipcios. Empiezan a verse nubarrones de tormenta en el horizonte: los hititas comienzan a esparcirse por el norte, los primeros filisteos comienzan a llegar a la costa sur de Canaán, y según las cartas de Amarna unos individuos descritos cono habirú están sembrando la intranquilidad entre los pequeños reinos cananeos. Este también es el mundo de los patriarcas bíblicos. Pero el relato que pinta la Biblia para esta época es algo distinto de lo que cuentan las cartas de Amarna.
Estamos en la época del patriarca Jacob. Él sigue exactamente el mismo estilo de vida que su abuelo y su padre, son nómadas y viven en tiendas de campaña. Ahora viaja al norte de Mesopotamia, en donde estaban los principales asentamientos semitas familiares (de haber existido otras gentes semitas en la zona hubiera ido a buscarlos) y se casa primero con Lea y luego con Raquel, hijas de su tío Laban, esto significa que en Canaán no había en aquellos momentos más gentes de origen semita. Estos nómadas semitas no se integraban con los naturales cananeos. A su regreso a Canaán sigue con su vida de nómada pero sin mezclarse nada más que lo preciso con los nativos y llega a tener una gran familia. Sigue con su apacible vida de pastor nómada, moviéndose constantemente de aquí para allá sin impedimentos de clase alguna. En este punto de la historia es en donde tiene lugar un lamentable episodio que aún lo separará más de los cananeos, son unos dramáticos acontecimientos que quizás se reflejaron en las cartas de Amarna. Vamos a ver.
Jacob llega a tener 12 hijos y una hija además de numerosos sirvientes, todos se dedican al pastoreo. Sigue con su vida de nómada y continúa viviendo en tiendas de campaña, relacionándose con las ciudades de Canaán nada más que lo estrictamente necesario. El que Jacob pudiera moverse libremente a lo largo y ancho de Canaán demuestra que, al menos en aquellos momentos, no había grupos de individuos que estuvieran molestando a nadie, porque si los habitantes de las ciudades amuralladas podían sentirse inseguros en un momento dado cuanto más quienes vivieran al aire libre, pero no, Jacob y su campamento no se cruzaron nunca con pandilleros. Pero este estilo de vida de Jacob cambió momentáneamente en una ocasión, y fue cuando (atención a este dato) él estableció su campamento de tiendas en las cercanías de la ciudad de Siquem por más tiempo del que acostumbraba a hacerlo.
Yo no he vivido jamás como nómada y dudo que lo haga en alguna ocasión, pero me imagino que si un grupo de personas han vivido de esa manera por mucho tiempo y con poca relación con los demás, y ahora se establecen cerca de una ciudad por bastantes días, a la fuerza se entablan relaciones con los de la ciudad. Y eso es lo que sucedió con el campamento de Jacob, especialmente con la hija menor de Jacob que se llamaba Dina. Parece que ella se acostumbró a asociarse con las muchachas jóvenes de la ciudad, en su vida de nómada no tenía muchas de estas ocasiones y aquello era una novedad para ella, cosa normal para una muchacha joven ¿no es cierto?. Tantas veces entro y salió Dina en la ciudad de Siquem que acabó por llamar la atención del príncipe que también se llamaba Siquem, y éste comenzó a cortejarla y a sentir una fuerte pasión por ella, hasta el extremo de que Siquem acabó por violentar a la muchacha, pero parece que quería casarse con ella.
Cuando los hermanos mayores de ella se enteraron de lo sucedido se sintieron heridos en lo más profundo de su amor propio y planearon una venganza. No parece que en esta acción participaran todos los hermanos, pues José, que entonces contaba con 17 años y todavía vivía con sus padres, él aparentemente no se enteró de nada. Aprovechando que el príncipe había manifestado su intención de casarse con la muchacha, los hermanos de ella simularon aceptar pero impusieron una condición: todos los hombres de la ciudad se tenían que circuncidar. Siquem y todos los habitantes de la ciudad aceptaron. Cuando todos los hombres de la ciudad de Siquem estaban convalecientes e indefensos, algunos hermanos de Dina junto con algunos sirvientes entraron en la ciudad y pasaron a cuchillo a todos los hombres, saquearon todo, se llevaron cautivos a las mujeres y niños y se marcharon. El campamento de Jacob no era muy grande y aun así se llevaron cautivos de Siquem, eso puede significar que la ciudad tampoco tenía que ser muy grande o estar demasiado habitada. Más tarde soltarían a los cautivos, porque en el registro bíblico ya no se les vuelve a mencionar. El eco de esta acción violenta de los hijos de Jacob se extendería por toda la región y resonaría por mucho tiempo, tal vez por años.
Un episodio así solo tuvo lugar en una ciudad, en Siquem, a unos 30 kilómetros al norte de Jerusalén. Cuando el anciano patriarca Jacob se enteró de lo que habían hecho sus hijos se sintió en el ojo del huracán, pensó que ahora todos los reyes de Canaán irían tras ellos para vengarse y sintió miedo, por eso levantó el campamento y viajaron hacia el sur, en un esfuerzo por ponerse fuera del alcance de las poblaciones cercanas, pero nadie de Canaán movió un dedo, ¿por qué no reaccionó ningún rey cananeo? Fíjense lo que dice la versión católica de la Biblia Nacar Colunga en Génesis 35:5: “Partieron, y se extendió el terror de Dios por las ciudades del contorno, y no los persiguieron”. Aquí no se explica la naturaleza de ese terror o en qué consistió, pero sea que creamos que ese terror procedía de Dios o no, el caso es que ese miedo morboso paralizó a todo el mundo, y Jacob y su familia pudieron escapar indemnes. Pero ¿y cuando al fin pudieron reaccionar los reyes cananeos? ¿Qué harían ellos cuando pudieron pensar más calmadamente? Puesto que Canaán era una provincia egipcia, lo lógico fue escribir al faraón pidiendo socorro. ¿Pueden ser las cartas de Amarna, escritas para pedir socorro a causa de los habirú, un reflejo de lo que sucedió entre la ciudad de Siquem y los hijos del patriarca Jacob? ¿Exagerarían el informe quienes escribieran estas cartas para provocar el envío de socorro por parte del faraón? ¿Por qué no? Lo siguiente que haré será transcribir una carta del rey de Siquem dirigida al faraón Akenatón, evidentemente antes de ser destruida la ciudad, y más adelante transcribiré otra carta del rey de Jerusalén dirigida también a Akenatón, quizás cuando el desastre de Siquem ya se había consumado.
Quien esté interesado en leer esta historia directamente de la Biblia, lo puede hacer buscando Génesis 33:18 a 35:5.
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Antiguo 24-07-2008, 11:43:54
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Ya habéis visto como se desarrolla el relato bíblico del episodio entre Jacob y su familia y la ciudad de Siquem. Realmente, ¿las cartas de Amarna y la Biblia se están refiriendo al mismo caso? Eso no lo puede saber nadie, no sin encontrar rastros arqueológicos más evidentes, pero porque ambos relatos coincidan en el tiempo no queda, de hecho tienen muchas similitudes, y si no prestar atención a la siguiente carta de Amarna. Es la carta del rey Labayu de Siquem dirigida al faraón Akenatón, sí, la misma ciudad que se menciona en las cartas de Amarna y en la Biblia. Parece que alguien, el rey de otra ciudad cananea vecina, ha escrito al faraón contándole cosas sobre lo que sucede en la ciudad de Siquem, el faraón a su vez le ha escrito una carta a Labayu de Siquem, y Labayu responde al soberano de Egipto con otra carta defendiéndose, esa es la carta que ahora vamos a leer:
Carta de Labayu de Siquem.
“Al rey, mi señor y mi dios Sol, dice: Así Labayu, tu siervo y el polvo que tú hoyas. A los pies del rey, mi señor y mi dios Sol, siete veces y siete veces caigo.
He oído las palabras que el rey me escribió y ¿quién soy yo para que el rey pierda su tierra por mi culpa? He aquí, soy siervo del rey, y no me he rebelado y no he pecado, y no retengo mi tributo, y no desoigo las demandas de mi comisario. Me difaman malignamente, pero el rey, mi señor, no me impute la rebeldía.!
Además, mi crimen es, a saber, que entré en Gézer y dije en público: "Tomará el rey mi propiedad y no la propiedad de Milkilu? " Sé lo que Milkilu ha hecho contra mí.
Además, el rey escribió acerca de mi hijo. Ignoraba que mi hijo se asociase a los hapiru, y ciertamente lo he puesto en manos de Addaya.
Además, si el rey escribiera pidiendo mi mujer, ¿cómo podría retenerla yo? Si el rey me escribiera: "Hunde una daga de bronce en tu corazón y muere!", ¿cómo podría yo desobedecer la orden del rey?”

Y bien, para mí lo que resalta en esta carta según el tema que estamos considerando es una nueva mención de los hapirú, pero en esta ocasión parece que el rey de Siquem reconoce, porque se lo tiene que haber dicho el faraón en una carta, que su propio hijo, el príncipe de la ciudad de Siquem, tiene alguna clase de relación con los hapirú y que otros de la zona además del faraón lo saben. ¿Qué clase de relación podía tener el joven príncipe de Siquem con los hapirú? No debía de ser una relación corta en el tiempo. Para que otros de la zona se enteraran, y estos escribieran al faraón Akenatón, y el faraón contestara con otra carta, tenía que pasar tiempo, quizás varias semanas o algunos meses, no sabemos. Solo tenemos que imaginar cómo podía funcionar el correo en aquellos tiempos. Según las cartas de Amarna, parece que la relación entre el joven príncipe y los habirú al menos no era hostil, ¿se trató de la relación apasionada entre el joven príncipe Siquem y la hija de Jacob, Dina? Podría ser. El resultado de esta relación fue desastroso para los habitantes de la ciudad de Siquem, eso es lo que leemos en la Biblia, pero ¿hay alguna otra carta de Amarna que relate cosas que nos dirijan en la dirección que estamos suponiendo? Sí, hay otra carta, es una carta dirigida al faraón Akenatón por Abdu-Heba, el rey de Jerusalén, pero ésta la consideraremos y comentaremos en la siguiente entrega.
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Antiguo 25-07-2008, 11:19:54
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Si en una escalera de vecinos en donde viven…, pongamos 20 vecinos diferentes, uno se queja constantemente de algo, el administrador tiene dos opciones: ver si el motivo de la queja se puede solucionar o pasar del “busca razones”. Esto es lo que creo que sucedió con las cartas de Amarna que el rey de Jerusalén Abdu-Heba le dirigió al faraón Akenatón.
En el extraordinario archivo diplomático de Amarna había cartas de Babilonia, de Asiria, de Biblos, de Siquem, de Jerusalén, de Güezer, y de más lugares. Parece que de todos, el que más insiste en pedir socorro a causa de los habirú es el rey de Jerusalén. Quizás, al no coincidir sus apremiantes peticiones de socorro con las cartas de los demás reyes cananeos, al no dar malos informes las caravanas de mercaderes, y posiblemente porque los funcionarios reales de Akenatón no lo estimaron oportuno, la ayuda militar solicitada no se puso en camino, no hay constancia del envío de esa ayuda. Hasta puede que el mismo rey de Jerusalén dejara de escribir al faraón en vista de que la ayuda no llegaba, y viendo que ya no volvía a suceder ninguna catástrofe más con ninguna otra ciudad. Pero en una de sus últimas cartas Abdu-Heba pretende poner la puntilla final (en el argot torero), y dice dos o tres cosas muy llamativas.
En cartas anteriores, Abdu-Heba había insistido en que las tierras (ciudades reino) de Canaán estaban todas perdidas, pero ahora dice que todas esas tierras están en paz menos él. ¿En qué quedamos? ¿Estaban los llamados habirú causando problemas a las ciudades de Canaán, o todo era una exageración del rey de Jerusalén para acaparar el favor del faraón?
A continuación se queja al faraón que algunos de los reinos cananeos, Güezer, Asquelón y Lakis han entregado alimentos a los habirú, han confraternizado con ellos, pero ¿no eran todos los reinos de Canaán los que tenían relaciones tirantes con los hapirú?
Y por último dice lo más interesante: menciona a Labayu, el rey de Siquem, y dice que los hijos de éste han entregado el país (su reino) a los habirú. Esto es un reconocimiento de la caída de Siquem, pero solo de Siquem. Podría interpretarse como que el príncipe de Siquem y los demás hombres de la ciudad lo perdieron todo por confiar en los habirú. La Biblia dice que quienes destruyeron la ciudad de Siquem y a sus habitantes fueron los hijos del patriarca Jacob. Bueno, aquí transcribo esta última carta del rey de Jerusalén al faraón Akenatón.


Carta de Abdu-Heba de Jerusalén
“[Al re]y, mi señor, [di: así (dice) Ab]di-Heba, [tu] siervo: [me he postrado] siete ve[ces y siete veces a los pies] de mi señor [-- siete líneas mal conservadas...] A la ciudad de [...] he entrado. Que [el rey] sepa que todos los países están en paz, (pero) hay guerra contra mí. Así, pues, cuide el rey su país. Mira, el país de Gazru [Gézer], el país de Ashqaluna [Asquelón], y la ciudad de Laquis (L[a-ki-s]i) les han dado alimento, aceite y todo lo necesario. Que cuide el rey las tropas de arqueros. Que envíe tropas de arqueros contra las gentes que hacen el mal al rey, mi señor. Si hubiera este año tropas de arqueros, habría países y gobernadores para el rey, mi señor; si no hay tropas de arqueros, no habrá [paí]ses ni gobernadores para el rey. Mira, el país de Jerusalén (U-ru-sa-lim), éste no me lo han dado mi padre ni mi madre; el brazo fuerte del rey me lo ha dado. Mira, esta obra es la obra de Milkili y la acción de los hijos de Labayu, que han entregado al país del a los h_apiru (ha-piri). Mira, oh rey, mi señor, el derecho (está) conmigo...”

Las tres ciudades cananeas que menciona Abdu-Heba, ciertamente están en el sur de Canaán, y precisamente esa es la zona a donde se retiró el patriarca Jacob con su casa y con sus rebaños según el registro histórico de los hebreos. ¿Cómo es que hay esta coincidencia entre las dos fuentes de información? Las cartas de Amarna estuvieron “perdidas” durante muchos siglos, ningún supuesto escritor judio del siglo VI antes de Cristo pudiera haber sabido lo que decían las cartas de Amarna porque ni siquiera sabían que existían, pero ambas fuentes coincidieron en describir la zona a donde se retiraron los habirú o Jacob y su familia.
Yo no niego que con el término habirú se haga referencia a otras gentes semitas a parte de los hebreos, pero de lo que no tengo duda es que dentro del término habirú hay que incluir a Jacob y su familia.
Probablemente todo esto estaba sucediendo mientras José, el hijo menor de Jacob, había alcanzado el segundo puesto en el poder en Egipto. Posiblemente José pudo leer estas cartas consciente de que su anciano padre y hermanos vivian en alguna parte de Canaán, él llevaba en su dedo el anillo de sellar del faraón, pero ni aún así movilizó tropas. ¿Reconoció José en los relatos de las cartas de Amarna las acciones protagonizadas por sus hermanastros unos años antes, y por eso no puso en marcha ninguna ayuda sabedor de que no había peligro real en Canaán?
Esto es una hipótesis más.
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Antiguo 26-07-2008, 07:26:46
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Bueno, compañeros del foro, yo ya he concluido mi humilde exposición en cuanto a las cartas de Amarna y el relato de la Biblia. Ahora me gustaría que todo el que lo desee, todo el que haya leído estas aportaciones, exponga libremente su opinión, sus críticas, sus preguntas, entre todos conseguiremos más luz. La información del post “Akenatón y el José de la Biblia” complementa este tema de las cartas de Amarna, leerlo y ya hablaremos.
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